Mary Beirne (later Mary O'Connell)
También conocido como Mary Byrne · Mary Beirne O'Connell · Mary Beirne (later Mrs O'Connell)
Vida
Mary Beirne es la más conocida de los quince testigos oficiales de la aparición en Knock, condado de Mayo, el 21 de agosto de 1879. Tenía veintinueve años en aquel momento. Mientras regresaba a casa bajo la lluvia esa tarde, fue la primera de su familia en notar las figuras en el hastial sur de la iglesia parroquial y en reconocerlas como algo sobrenatural. Regresó a casa, llevó a su madre Margaret, a su hermana Margaret, a sus hermanos Dominick y Patrick y a varios vecinos hasta el hastial, y permaneció allí durante buena parte de las dos horas en que la aparición fue visible.
Su declaración ante la Comisión de Investigación convocada por el arzobispo John MacHale de Tuam en octubre de 1879 es la más larga y detallada de los testimonios que se conservan. Describió a Nuestra Señora de pie en el centro, llevando una gran corona resplandeciente y un manto blanco, con las manos y los ojos elevados hacia el cielo; a su derecha estaba san José, con la cabeza inclinada en reverencia hacia Nuestra Señora; a su izquierda, san Juan Evangelista, revestido como obispo, sosteniendo un libro abierto y con la mano derecha levantada como si predicara. Detrás y ligeramente a la derecha describió un altar sencillo con un joven Cordero de pie sobre él y una cruz que se elevaba al fondo. Las figuras estaban en silencio y bañadas por una luz suave y envolvente.
Mary se casó después con un hombre apellidado O'Connell y continuó viviendo en la parroquia de Knock. Es la única de los testigos cuyo testimonio fue formalmente retomado en detalle por una segunda Comisión, en 1936, poco antes de su muerte; pese a la gran distancia de los años, ratificó su relato en cada uno de los detalles esenciales y lo confirmó bajo juramento como mujer moribunda. Murió ese mismo año, hacia los ochenta y seis años.
Oración sugerida
Padre celestial, en tu providencia suscitas hombres y mujeres santos en cada época.
Por la intercesión de N., concédeme [tu intención específica] si fuera tu voluntad, y la gracia de permanecer fiel a ti en todas las cosas.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Fuentes
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