Servant of God Sister Marie of St Peter and of the Holy Family, O.C.D.
También conocido como Périne Eluère · Marie de Saint-Pierre · Sr Marie de St Pierre
Vida
Perrine Eluère nació el 4 de octubre de 1816 en Rennes, Bretaña, en el seno de una piadosa familia bretona de la clase trabajadora. Desde la infancia se sintió atraída por el Carmelo, pero las circunstancias de su familia retrasaron su ingreso. Trabajó como costurera y se entregó a largas horas de oración silenciosa hasta que, el 13 de noviembre de 1839, fue admitida en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Tours, tomando el nombre de Sor María de San Pedro y de la Sagrada Familia. Hizo su profesión el 8 de junio de 1841.
El Carmelo de Tours, fundado en el espíritu de santa Teresa de Ávila, tenía ya una fuerte reverencia por el Sagrado Corazón, y la vida interior de Sor María fluyó hacia esa misma corriente. A partir de 1843, y especialmente durante los años 1844-1847, reportó una serie sostenida de locuciones interiores de Jesús referidas a dos grandes males de la época —la blasfemia y la profanación del domingo— que ella describió como 'flechas envenenadas' que herían el Corazón de Dios. Cristo, según relató, pedía reparación mediante la veneración de su Santo Rostro, aquel Rostro un día 'cubierto de oprobio' en la Pasión, y le entregó la oración que ha llegado a conocerse como la Flecha de Oro.
Debilitada por la tuberculosis y por las intensas penitencias que se imponía, Sor María murió en Tours el 8 de julio de 1848, con solo treinta y un años. La devoción que había recibido fue retomada por el laico Léon Dupont y se difundió por todo el mundo; fue formalmente aprobada por el Papa León XIII en 1885 y el Papa Pío XII le asignó una fiesta el martes de Carnaval en 1958. Su causa de beatificación ha sido abierta y ostenta el título de Sierva de Dios.
Patronazgo
- la reparación por la blasfemia
- Carmelitas Descalzas
- víctimas de la detracción
- los que santifican el domingo
Oración sugerida
Que el Nombre santísimo, sacratísimo, adorabilísimo, incomprensible e inefable de Dios sea por siempre alabado, bendito, amado, adorado y glorificado, en el Cielo, en la tierra y en los infiernos, por todas las criaturas de Dios, y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.
Fuentes
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