Edel Mary Quinn
También conocido como Edel Mary Quinn
Vida
Edel Mary Quinn nació el 14 de septiembre de 1907 en Castlemagner, condado de Cork, la mayor de cinco hijos de Charles Quinn, empleado bancario, y de Louisa Burke Browne. La familia se mudaba con frecuencia por los destinos de su padre. Educada por las Loreto y las Ursulinas, terminó sus estudios en Francia y trabajó desde los diecinueve años como secretaria en Dublín.
Hacia 1924 se enamoró de un joven llamado Pierre Landrin, pero en silencio se decidió por una vocación religiosa, con la intención de entrar en las Clarisas Pobres. En 1932, en vísperas de su ingreso, fue diagnosticada con tuberculosis pulmonar avanzada. Tras dieciocho meses en un sanatorio sin mejoría, se entregó por completo a la Legión de María, a la que se había unido en 1927.
El 24 de octubre de 1936, contra las advertencias de los médicos, el Concilium de la Legión aceptó su ofrecimiento de partir como Enviada al África Oriental. Desembarcó en Mombasa en diciembre de 1936 y estableció su base en Nairobi. Durante los siete años y medio siguientes, atravesando miles de millas por carretera, vapor de lago y coches destartalados, fundó cientos de praesidia y curiae de la Legión de María en Kenia, Uganda, Tanganica, Nyasalandia (Malaui) y Mauricio, trabajando con una energía extraordinaria pese a las hemorragias, las fiebres y un agotamiento crónico.
Se desplomó y murió de tuberculosis en Nairobi el 12 de mayo de 1944, a los treinta y seis años. Fue sepultada en el Cementerio de los Misioneros de Nairobi, junto a los sacerdotes y religiosas que habían acogido su obra. El Obispo John McCarthy de Zanzíbar dijo que ella tenía 'más experiencia misionera que cualquier otro misionero' que él hubiera conocido.
Su causa de beatificación fue introducida en 1957, y el 15 de diciembre de 1994 san Juan Pablo II la declaró Venerable. Aún se requiere un milagro atribuible a su intercesión para su beatificación.
Patronazgo
- misioneros
- los enfermos crónicos
- la Legión de María
- África
- Irlanda
Oración sugerida
Padre Eterno, te doy gracias por la gracia que concediste a tu sierva, Edel Quinn, de esforzarse por vivir siempre en la alegría de tu presencia, por la radiante caridad infundida en su corazón por tu Espíritu Santo y por la fortaleza que sacó del Pan de Vida para trabajar hasta la muerte por la gloria de tu nombre, en amorosa dependencia de María, Madre de la Iglesia. Confiado, oh Padre misericordioso, en que su vida te fue agradable, te suplico que me concedas, por su intercesión, el favor especial que ahora te imploro… y que hagas conocer mediante milagros la gloria de que goza en el Cielo, para que sea también glorificada por tu Iglesia en la tierra, por Cristo nuestro Señor. Amén.
Fuentes
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